Cuando uno sube a esas montañas rusas de alta velocidad , con mires de giros y con desenlaces inesperados, tenemos fe ciega en los sistemas de seguridad de dichos artefactos que desafía la gravedad.
Yo me siento igual cuando me abro completamente a una persona, cuando le confío mis secretos, penas, alegrías, puntos débiles y fuertes.
Tengo mucho miedo de que defrauden, pero vale la pena correr ese riesgo.