Definitivamente a diario somos testigos de muchos milagros, el hecho de despertar, valernos por nosotros mismo, trabajar…
Sin embargo creo que son milagros que dejaron de asombrarnos, porque nos acostumbramos a ellos
Y en esos momentos es que pedimos que un milagro de magnitudes gigantescas nos sacuda de este letargo de la rutina